Sunday, February 10, 2008

Mañana mismo empiezo

Creo que llevo intentando dejar el tabaco prácticamente desde que empecé a fumar. Tengo por deliciosa costumbre dejarlo siempre para mañana y todos mis intentos serios de dejarlo han acabado por ese mañana que nunca llega. Siempre pensé que el embarazo actuaría como un incentivo natural que me quitaría las ganas sin más, como esos cuentos de hadas que me han contado otras madres. Pero ni esos cuentos sucedieron como no ocurrió nada de esos partos maravillosos sin problemas y rapidísimos.
Mi hijo ya cumplió un año y no me gusta la idea de que asocie la imagen de su madre con un cigarrillo pegado a la boca. Y, aunque en casa respeto el espacio autorreservado para fumadores, en la ventana del despacho con medio cuerpo fuera, tampoco me agrada la idea de que se fume en casa, porque me he dado cuenta de que el humo se las apaña para entrar.
Así que, hoy de nuevo, pero no mañana sino en el mes entrante, vuelvo a hacerme el propósito de dejar de fumar. Mañana mismo empiezo a contar los cigarrillos que fumo y mañana mismo empiezo a buscar el mejor modo.
Siempre me quedará este espacio para destripar al mundo durante la abstinencia.